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"Violencia, Racismo y la Urgente Necesidad de Premiar la Deportividad"

Artículo de opinión firmado por David Rodríguez

El fútbol de Lanzarote atraviesa uno de sus momentos más oscuros, con recientes episodios de violencia y racismo que empañan el espíritu del deporte y dejan una pregunta en el aire: ¿estamos permitiendo que el fútbol se convierta en un campo de batalla?

El pasado 14 de febrero, (¡sí, el Día de los Enamorados!) el partido entre el PDC y Valterra no solo terminó en una agresión física, sino que desató un conflicto entre jugadores y aficionados, con una intervención de la policía local para calmar los ánimos. A este lamentable hecho se suma la trifulca entre Marítima y Victoria el 23 de febrero, que involucró tanto a jugadores como a aficionados, con acusaciones de racismo que solo agravan la ya deteriorada imagen del fútbol local.

En el partido del 14 de febrero, en lugar de compartir corazones y flores, los jugadores decidieron celebrar el día de una manera un tanto peculiar: a golpes. Un episodio que, sin duda, merece ser calificado como “el amor a la camiseta llevado a su versión más… física.” A los aficionados no les bastó con ver el partido; querían una buena dosis de punch y no precisamente en los goles.

¿Es este el modelo que queremos transmitir a los jóvenes? En estos momentos, el fútbol en Lanzarote se enfrenta a una crisis de valores que va más allá de lo deportivo. Los ataques racistas y las agresiones físicas no son solo una mancha en la historia del fútbol local, sino una señal de alerta sobre la falta de educación y respeto en el deporte.

Pero hay una oportunidad para cambiar esto, y pasa por las subvenciones deportivas. Año tras año, el Ayuntamiento de Arrecife lanza su convocatoria de ayudas económicas para fomentar el deporte base, pero con un gran vacío: no se premia la deportividad ni los valores cívicos. ¿Cómo es posible que el comportamiento ejemplar no se contemple como un criterio clave para recibir apoyo? "¿De qué sirve ganar si se pierde el respeto?"

En lugar de esperar más incidentes violentos, es hora de que la administración tome cartas en el asunto. Incorporar criterios de deportividad en la convocatoria de subvenciones sería un paso fundamental para erradicar la violencia y el racismo del fútbol lanzaroteño. Premiar económicamente a las entidades y clubes que fomenten el respeto y la convivencia debería ser una prioridad.

La solución está en nuestras manos. Al incorporar premios a la deportividad en las subvenciones deportivas, se enviaría un mensaje claro a los jugadores, entrenadores y aficionados: el respeto y la convivencia deben ser tan importantes como el marcador final. El fútbol de Lanzarote tiene el poder de ser un modelo a seguir. Solo necesitamos tener el valor de premiar lo que realmente importa.

"La deportividad es el verdadero triunfo", y no se trata solo de ganar partidos. Premiar valores como el respeto, la inclusión y la convivencia no solo mejorará el ambiente deportivo, sino que enviará un mensaje claro a las futuras generaciones de que el fútbol es un espacio para la igualdad y el respeto mutuo.
La violencia y el racismo no pueden seguir siendo parte del juego. Es hora de que Lanzarote se convierta en un ejemplo de fútbol limpio y respetuoso, donde no solo se gane en el marcador, sino también en valores humanos.

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